Mensaje de Andrés Jorge
“Tuve suerte: descubrí tempranamente en mi vida lo que quería ser.”
Esa es una frase de Steve Jobs en su famosísimo discurso de Stanford, en el año 2005.
Yo encontré lo que quería hacer, mi llamado, a los cuatro años: los libros, las historias y la lectura en todas sus formas, colores y sabores.
Abrí los ojos al mundo con un libro delante de mí. Más adelante, decidí escribir yo mismo las historias que no encontraba en ellos. No existían porque solo yo podía escribirlas, eran mis historias.
La vida me retribuyó el tiempo “perdido” —ocio, para muchos— de pasarme la vida leyendo y garabateando escritos sin mucho interés en nada más. Terminé siendo editor jefe de National Geographic primero, y de los libros y publicaciones de Reader’s Digest después. Fueron los mejores contadores de historias de su tiempo: uno desde la fotografía, el otro, desde narraciones que leyeron millones de personas en todo el mundo.
Todo eso, mientras yo creaba (y otros publicaban) mi propia obra.
A partir del año 2011 decidí compartir por mi cuenta toda la experiencia acumulada. Empecé a enseñar storytelling en español, algo nuevo entonces: una perspectiva ampliada y enriquecida sobre cómo contar cualquier historia y construir narrativas personales o profesionales, de marcas y negocios.
La llegada de ChatGPT, la primera LLM transformer, cambió todo para siempre, o casi: contar historias verdaderas es y seguirá siendo un oficio profunda y esencialmente humano. Antes de la llegada de los LLMs, desde hace muchos años, la inteligencia artificial venía proveyéndonos recursos para facilitar la tarea del editor y el escritor, pero esto era muy diferente.
Un año antes, yo había empezado a escribir una novela que no paraba de ramificarse y extenderse en inglés y en español, porque la historia misma lo requería. Me dictaba notas en ambos idiomas en mis caminatas mañaneras por el parque Kabah o el malecón Tajamar de Cancún, mi terruño por elección. Luego las transcribía y editaba y re-creaba.
Hasta que me llegó la visión definitiva: era la culminación de un proyecto de vida, había publicado cinco novelas hasta entonces, pero aquí se trataba de algo mucho más ambicioso e inspirador de lo que hubiera escrito nunca. Terminó integrándose en ocho entregas, una novela de 1600 páginas con ínfulas de serie televisiva, o más bien de streaming.
No podía dejarla en manos de un editor con menos experiencia y conocimientos que yo mismo, ni de ningún director creativo que no fuera yo. Ni Netflix, ni ChatGPT, ni ninguna otra inteligencia, humana o artificial, iban a hablar o decidir por mí sobre la historia que quiero contar. Era demasiado importante para mí.
Así nació Las Inventuras de Alix en WonderlandiA.
Y, de ese impulso nace también, finalmente, Miami Storytelling Studio LLC.
Había trabajado con cientos de autores y una decena de editoriales; conocía íntimamente a la gente y sus motivaciones, los procesos y la industria editorial. Tomar el control creativo de mi propia obra me llevó a generar también un espacio de colaboración con otros —lo iba a necesitar.
Me daba la oportunidad, y un privilegio que tienen pocos, de hacer de mi llamado y mi proyecto de vida uno y lo mismo, el de siempre, desde que nací: leer, escribir, publicar, crear historias, mías y de otros. De ahí que el sello principal se llame DAIMON22, el veintidós es mi número maestro, vive y se expresa en mi daimon.
Si tú tienes una historia que contar, un libro que publicar, una idea, un proyecto que se metió en tu vida sin pedir permiso y se ha vuelto demasiado importante para ti, yo puedo ayudar con eso.
Una última cosa: hago esta tarea cuando puedo dedicarme realmente a ella. Mi tiempo es limitado y nunca trabajo con más de ocho proyectos o autores a la vez.
Lo que sí puedo hacer, y me interesa hacerlo, es entrenar y preparar editores para ayudar a más personas a contar lo que quieran contar, como quieran hacerlo.
